No deben ser malinformados o ignorantes en cuanto al tema de los dones espirituales: - «No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales.» (12.1)
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Deben valorar a todos los miembros con sus respectivos dones espirituales: - «Ni el ojo puede decir a la mano: 'No te necesito', ni tampoco la cabeza a los pies: 'No tengo necesidad de vosotros'. » (12.21)
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Deben dar preferencia al don de la profecía, no al don de lenguas. Pero tampoco deben prohibir el uso de las lenguas: - «Procurad, pues, los dones mejores.» (12.31)
- «procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis.» (14.1)
- «Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero más que profetizaseis;» (14.5)
- «que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia.» (14.12)
- «Por lo cual, el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla.» (14.13)
- «Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar lenguas;» (14.39)
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Deben proceder en el culto de manera ordenada y respetuosa - «...hágase todo decentemente y con orden.» (14.40)
- Véase las instrucciones específicas en 14.26-31, que deben tomar turnos para hablar, y respetar el turno de cada uno.
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Las mujeres deben guardar silencio durante el culto, y preguntar a sus esposos en casa cuando quedan con dudas - «vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice. Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos;» (14.34-35)
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Deben poner más énfasis en anhelar y desarrollar el amor, que en anhelar los dones espirituales - «Procurad, sin embargo, los dones mejores. Ahora yo os muestro un camino mucho más excelente.» (12.31)
- «El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.» (13.4-7)
- «Seguid el amor;» (14.1)
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Deben actuar como personas maduras, no como niños - «Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar.» (14.20)
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Deben reconocer la autoridad de las palabras de Pablo en este asunto, y rehuir a los que no la reconozcan. - «¿Acaso ha salido de vosotros la palabra de Dios, o solo a vosotros ha llegado? Si alguno se cree profeta o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos del Señor; pero si alguien lo ignora, que lo ignore.» (14.36-38)
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Acerca de su nueva identidad en Cristo El Espíritu Santo causó una transformación radical en los Corintios, y donde antes eran idólatras y blasfemaban a Jesús, ahora por el Espíritu alaban a Jesús: - «Sabéis que cuando erais gentiles se os extraviaba llevándoos, como se os llevaba, a los ídolos mudos. Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios dice de Jesús: «¡Sea anatema!», como tampoco nadie puede exclamar: «¡Jesús es el Señor!», sino por el Espíritu Santo.» (12.2-3)
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Este mismo poderoso Espíritu los ha formado en un nuevo pueblo unido, a pesar de las diferencias entre ellos: - «porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, tanto judíos como griegos, tanto esclavos como libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.» (12.13)
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Por su Espíritu, Dios ha distribuido dones (habilidades especiales) a la iglesia de modo que las personas tienen distinto dones. No son todos idénticos, sino distintios. - «Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de actividades, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para el bien de todos. A uno es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de conocimiento según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas, y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.» (12.4-11)
- «Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas. ¿Son todos apóstoles? ¿Son todos profetas? ¿Son todos maestros? ¿Hacen todos milagros? ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿Hablan todos lenguas? ¿Interpretan todos?» (12.27-30)
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Debemos imaginar a la iglesia como si fuera un cuerpo con sus diversos miembros corporales: - «Así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros el cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo, porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, tanto judíos como griegos, tanto esclavos como libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos.» (12.12-14)
- «Pero ahora Dios ha colocado cada uno de los miembros en el cuerpo como él quiso» (12.18)
- «Pero ahora son muchos los miembros, aunque el cuerpo es uno solo.» (12.20)
- «Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo y miembros cada uno en particular.» (12.27)
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Ningún creyente con su don es inferior a los demás: - «Si dijera el pie: 'Como no soy mano, no soy del cuerpo', ¿por eso no sería del cuerpo? Y si dijera la oreja: 'Porque no soy ojo, no soy del cuerpo', ¿por eso no sería del cuerpo?» (12.15-16)
- «Al contrario, los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios; y a aquellos miembros del cuerpo que nos parecen menos dignos, los vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro, porque los que en nosotros son más decorosos no tienen necesidad. Pero Dios ordenó el cuerpo dando más abundante honor al que menos tenía» (12.22-24)
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Todos los creyentes con sus respectivos dones son importantes para el funcionamiento del cuerpo: - «Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuera oído, ¿dónde estaría el olfato?» (12.17)
- «pues si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo?» (12.19)
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Ningún creyente puede rechazar a creyentes con otros dones: - «Ni el ojo puede decir a la mano: 'No te necesito', ni tampoco la cabeza a los pies: 'No tengo necesidad de vosotros'.» (12.21)
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El propósito de Dios en distribuir los dones de esta manera era para crear una interdependencia entre los creyentes: - «Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para el bien de todos.» (12.7)
- «para que no haya divisiones en el cuerpo, sino que todos los miembros se preocupen los unos por los otros. De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan.» (12.25-26)
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El amor es superior a los dones espirituales, hasta superior a la fe y a la esperanza: - «Ahora yo os muestro un camino mucho más excelente.» (es decir, más excelente que el afán para los dones) (12.31b).
- «Ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.» (13.13).
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El ejercicio y el uso de los dones espirituales sin el amor es inútil y sin sentido: - «Si yo hablara lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena o címbalo que retiñe. Y si tuviera profecía, y entendiera todos los misterios y todo conocimiento, y si tuviera toda la fe, de tal manera que trasladara los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiera todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregara mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.» (13.1-3)
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En la eternidad los dones espirtuales dejarán de existir porque habremos llegado a la madurez, y ya no los necesitaremos: - «El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, cesarán las lenguas y el conocimiento se acabará. En parte conocemos y en parte profetizamos; pero cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; pero cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. Ahora vemos por espejo, oscuramente; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré como fui conocido.» (13.8b-12)
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Acerca del don de hablar en lenguas Pablo hablaba en lenguas más que ellos - «Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros;» (14.18)
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Sin embargo, Pablo insiste que el don de la profecía es superior al don de hablar en lenguas. Al hablar en lenguas la persona se edificamos a si mismo en su espíritu... - «El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica....» (14.4)
- «Si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora...» (14.14)
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...pero al profetizar, la persona edifica a otras personas de la iglesia, de una manera que involucra el entendimiento: - «El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia.» (14.4)
- «oraré también con el entendimiento...cantaré también con el entendimiento.» (14.15)
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Las lenguas son una señal que Dios usa para endurecer y condenar a los inconversos, mientras la profecía es una señal que Dios usa para guiar a los inconversos a la fe: - «En la Ley está escrito: 'En otras lenguas y con otros labios hablaré a este pueblo; y ni aun así me oirán, dice el Señor'. Así que las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos; pero la profecía, no a los incrédulos, sino a los creyentes. Si, pues, toda la iglesia se reúne en un lugar, y todos hablan en lenguas, y entran indoctos o incrédulos, ¿no dirán que estáis locos? Pero si todos profetizan, y entra algún incrédulo o indocto, por todos es convencido, por todos es juzgado; lo oculto de su corazón se hace manifiesto; y así, postrándose sobre el rostro, adorará a Dios, declarando que verdaderamente Dios está entre vosotros.» (14.21-25)
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Dios es un Dios de orden, y desea que cada uno tenga su turno para hablar, porque los profetas no están fuera de sí mismos cuando profetizan, sino que tienen control sobre sí mismos. - «...para que todos aprendan y todos sean exhortados. Los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas, pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz.» (14.31-33)
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