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Fuentes: Richard Bauckham, The Theology of the Book of Revelation. (Cambridge: Cambridge University Press, 1993); W. Hulitt Gloer, “Worship God! liturgical elements in the Apocalypse.” in Review and Expositor 98 no 1 Wint 2001, p 35-57; Mazie Nahkro, “The manner of worship according to the book of Revelation.” in Bibliotheca sacra 158 no 630 Ap-Je 2001, p 165-180; Mazie Nahkro, “The meaning of worship according to the book of Revelation.” in Bibliotheca sacra 158 no 629 Ja-Mr 2001, p 75-85; Marianne Meye Thompson, “Worship in the Book of Revelation.” in Ex Auditu 8 1992, 45-54;


Apocalipsis es el libro del Nuevo Testamento donde el tema de la liturgia o el culto a Dios es más prominente.


El tema del culto provee el conflicto principal del libro de Apocalipsis, el contraste entre los que adoran a Dios y los que adoran a la bestia. Dios no tolera la falsa adoración, así que la narrativa gira aldrededor del tema e incluye escenas de adoración verdadera, "Cada etapa de la victoria de Dios - a través de capítulos 7-19 - es acompañada por la adoración en el cielo." (Bauckham, Kindle section 459)


Thompson menciona "varias amenazas al culto auténtico" encontradas en Apocalipsis: el culto al emperador (cap. 13), la sinagoga de Satanás (2.9, 3.9), el trono de Satanás (2.13), la idolatría (9.20), la comida sacrificada a los ídolos (2.14), intentos de adorar a los ángeles (19.10, 22.8-9), y una profetiza falsa dentro de o por lo menos influenciando a las iglesias (2.20). La iglesia tiene que mantener puro su culto aunque esté rodeada de alternativas religiosas.


El culto se describe a veces en términos políticos e imperiales. Capítulo cuatro no imita cultos judíos, paganos o cristianos, sino imita el culto rendido al emperador romano. La palabra de más uso para el culto en Apocalipsis es 'postrarse' - un acto de sumisón a la soberanía real de Dios. Las coronas se echan delante del trono de Dios, de la misma manera en que hacían los senadores y delegados de otras comunidades delante de César para reconocer su autoridad sobre ellos. Hasta el acto de cantar alrededor del trono de Dios es una parodia política: los emperadores mantenían cortesanos, "notorios en mantener un coro perpétuo de alabanza, dándole loores día y noche..." (Gloer). También hay referencias a Dios como el Todopoderoso, y llamados a rendirle poder y autoridad a él.


Gloer escribe que la aclamación que Dios es "digno" no se encuentra ni en el Antiguo Testamento ni en el Judaísmo. Nahkro dice que la palabra fue usada acerca de las personas en posiciones de alta autoridad política, y de algunos militares importantes (p. ej. los guardaespaldas del emperador y los comandantes de los ejércitos. La palabra originalmente significaba "de igual peso" pero llegó a significar "digno", "merecedor", "apto", "estimable" y "apropiado."


El culto se rinde a Dios Padre y también a Jesucristo. Esto hubiera sido escandaloso para los Judíos del primer siglo, porque eran monoteístas firmes. Pero los primeros Cristianos, también monoteístas firmes, encontraron lugar dentro de su monoteísmo para el culto a Jesús.


Motivos del culto a Dios en Apocalipsis: es digno, es eterno, es soberano, es santo, es el Creador, es el Redentor, es Juez, su plan se está llevando a cabo. Todos estos temas se conectan a las circunstancias y los propósitos del libro:

  • Decir que solo Dios es digno de alabanza es una declaración que implica que el emperador y los ídolos paganos no eran dignos.
  • Decir que Dios es eterno y soberano es una consolación a Cristianos perseguidos. Viendo su situación inmediata de sufrimiento, ellos serían tentados a perder la vista de los planes de Dios a largo plazo, y su poder para llevarlo a cabo.
  • Decir que Dios es santo traería a la mente de muchos Cristianos los abundantes versículos del Antiguo Testamento acerca de la santidad de Dios y su intolerancia de la idolatría e inmoralidad que asechaban a los Cristianos del primer siglo.
  • Decir que Dios es el Creador enfatiza la obediencia que Dios requiere de toda criatura. También nos recuerda que la humanidad es solamente una parte pequeña de un panorama mucho más grande. En Apocalipsis vemos las fuerzas de la creación reaccionando al pecado y rescatando al pueblo de Dios, y vemos la redención de la tierra misma. El Creador restaurará la creación que "el dragón, el serpiente antiguo" corrompió cuando llevó a la humanidad por mal camino.
  • Decir que el Cordero que fue inmolado es el Redentor traería a la mente el éxodo, donde Israel fue redimida el día después de que fue matado el cordero de la Pascua. Egipto, poderoso e idólatra, con un rey que alegaba ser Dios, fue derrotada, y Dios llamó su pueblo de ella. Juan y sus lectores enfrentaban una situación similar.
  • Decir que Dios es Juez conforta a Cristianos perseguidos tentados a ceder a las demandas del estatu quo: si permanezcan fieles, Dios los recompensará y juzgar a los que los tientan y los oponen.

Hay numerosos elementos litúrgicos en Apocalipsis: la palabra amén, canciones antifonales, doxologías, ofrendas (coronas puestas delante del trono), himnos, incienso, la palabra maranata, ramos de palmera, oraciones, postración, vestidos, comidas sagradas, gritos de celebración, silencio, acción de gracias, trompetas, y cantos de victoria.


Thompson menciona un sentido de misterio y distancia que hay en un culto. En Apocalipsis no vemos una descripción de Dios mismo, solo de lo que sucede alrededor de su trono. Este sentido de misterio y distancia contrarresta las tendencias humanas de querer entender todo acerca de Dios y de tener demasiada confianza delante de él.


Apocalipsis conecta el tema de culto con los temas de temor (11.18, 14.7, 15.4) y de servicio (7.15, 22.3).


Antes de capítulo 19, toda la adoración y todas las canciones ocurren en el cielo, no en la terra. No hay culto en la tierra, y las únicas canciones en la tierra son los lamentos para Babilonia en capítulos 17 y 18. Pero cuando se gana la última victoria, hay alabanza tanto en la tierra como en el cielo, y estos dos llegan a ser uno. (Thompson) Bauckham dice que la meta de la adoración en Apocalipsis es “como en el cielo, así también en la tierra.”