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El amor y la diferencia entre los amantes

«Amar de forma pura es aceptar la distancia, es adorar la distancia, entre uno mismo y el objeto amado.» - Simone Weil, citada en André Comte-Sponville, Las más bellas reflexiones sobre la vida, 27.

El amor romántico produce temor en nosotros

«Podemos tener miedo de [la alegría que es el amor] y siempre lo tenemos un tanto, ya que depende de los otros. La menor reflexión desarrolla este terror, que viene de que una persona puede, si así lo desea, inundarnos de felicidad y privarnos de cualquier felicidad.» - Alain, citado en André Comte-Sponville, Las más bellas reflexiones sobre la vida, 26.

La etimología de eros

Cuando pensamos en la palabra eros, nuestro primer instinto es pensar que tiene que ver con el sexo, porque en español está asociada con las palabras erótico y erotismo. Filósofo André Comte-Sponville nos ayuda con su etimología:

«Eros, para los antiguos griegos, no se refiere, al menos no de entrada ni principalmente, al sexo sino al amor.» «...en cuanto a los placeres sexuales, se los nombra normalmente con el adjetivo sustantivado ta aphrodisia, y no hay que confundir en ningún caso estos aphrodisia con el eros, ni éste con aquéllos.» «Eros no es el sexo, es el amor, o más bien un cierto tipo de amor, muy particular. ¿Cuál? El amor-pasión: el amor que sentimos cuando estamos enamorados.»

André Comte-Sponville, Ni el sexo ni la muerte (México: Paidos, 2012), p. 33.

Aristófanes y la búsqueda de nuestra media naranja

En el libro de Platón llamado El banquete, hay dos principales discursos sobre el amor, el de Aristófanes y el de Sócrates. El discurso de Aristófanes se puede resumir así:

«¿Por qué el amor? Para superar la separación, la dualidad y la soledad. Para reconstituir con dos la bella unidad originaria perdida. Éramos "íntegros. Amor es, en consecuencia, el nombre para el deseo y la persecución de esta integridad"..."Así pues, cuando se tropiezan con aquella verdadera mitad de sí mismos...entonces sienten un maravilloso impacto de amistad, de afinidad y de amor, de manera que no están dispuestos, por así decirlo, a separarse unos de otroso ni siquiera un instante." ¿Es por el placer del sexo? No solo ni exclusivamente. Sino por la unión de las almas. Para vivir juntos. Para "ser uno en lugar de dos."» (38)

Aristófanes «atribuía al amor cuatro características principales: la exclusividad, la perpetuidad, la felicidad, y la fusión.» (40)

Sin embargo, Comte-Sponville dice que la experiencia contradice este concepto de la «media naranja»:

  • Muchos de nosotros hemos sentido este tipo de amor por más de una persona.
  • Muchos de nosotros hemos experimentado la extinción de un amor.
  • Este amor no es suficiente para ser feliz.
  • El amor no acaba con la separación o la soledad. A pesar de querer ser uno, seguimos siendo dos.

Comte-Sponville dice que Aristófanes describe el amor, no como lo que es, sino lo que deseamos que sea. Por esta razón el discurso de Aristófanes es mucho más popular que el discurso de Sócrates, aunque el de Sócrates dice la verdad sobre el amor.

André Comte-Sponville, Ni el sexo ni la muerte (México: Paidos, 2012), p. 36-42.

Eros como un sufrimiento

Comte-Sponville dice que el amor eros es un sufrimiento. Sufrimos porque no tenemos lo que deseamos. Pero una vez que tenemos lo que deseamos, decubrimos que no aparece la felicidad que imaginábamos. En su lugar llega el tedio.

«¿Qué es el tedio? Es la ausencia de la felicidad allí donde se esperaba que ésta existiera...¿Está triste? No. Ya no sufre, porque tiene el diploma que deseaba, el trabajo, el hombre, la mujer, la casa que deseaba...No se siente desdichado. Tampoco se siente feliz. Se aburre.» (50)

Comte-Sponville cita a Schopenhauer: «"La vida oscila, pues, como un péndulo entre el sufrimiento y el tedio." Sufrimiento cuando deseo lo que no tengo, porque sufro por esta falta; tedio porque tengo lo que entonces ya no deseo.» (51) También cita al actor Jean-Michel Folon: «Cuando no estoy solo, pienso: "¡Ay, si estuviera libre!" y cuando estoy libre... ¡estoy solo!» (52)

André Comte-Sponville, Ni el sexo ni la muerte (México: Paidos, 2012), 50-53.

El amor como deseo y falta, y sus límites

Para Platón, el amor es un deseo. Y los deseos son para las cosas que faltamos. Así que el amor es lo contrario de lo que dijo Aristófanes. En lugar de ser algo que nos completa, es un deseo para poseer algo que nos falta. Y eso implica que cuando por fin poseemos el objeto de nuestro amor, dejaremos de amarlo, y empezaremos a desear otra cosa que nos falta. Si el amor es un deseo por lo que nos falta, entonces, una vez que adquirimos el objeto de nuestro amor, no tenemos lo que deseamos sino tenemos lo que deseábamos cuando faltaba.

Cuando nos enamoramos, sentimos el amor eros, el deseo de poseer a la persona que nos falta. Pero al casarnos con ella, el eros empieza a disminuirse, y empezamos a desear a otras personas. No quiere decir que ya no la amamos. Sólo que ya no amamos con el amor eros. Tenemos que cultivar otro amor, filia, el amor de la amistad.

André Comte-Sponville, Ni el sexo ni la muerte (México: Paidos, 2012), p. 44-50.