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Un tema en los filósofos antiguos que me impactó mucho fue la búsqueda de la felicidad: ¿cuál es el bien supremo para el ser humano? Tres pensadores destacados, Aristóteles, Boecio y Tomás de Aquino, han ofrecido argumentos sabios en contra de las cosas que muchos hacen la meta principal de sus vidas: el dinero, el poder, la fama, el placer, y los honores. Lo que sigue es una paráfrasis de los argumentos de ellos que me impactaron. Con cuidado: ¡son pensamientos capaces de cuestionar y reorientar las metas más fundamentales que tenemos para nuestras vidas!


El dinero, las posesiones

  • El dinero es un medio a otros fines. No amamos al dinero mismo, sino su habilidad de conseguirnos otros bienes. Así que el dinero no puede ser el bien supremo. (Aristóteles)
  • Ninguna cantidad de prosperidad satisfacerá la codicia ilimitada de la humanidad. (Boecio)
  • ¿Cómo puede el dinero ser la fuente de la felicidad si solo nos hace feliz cuando lo gastamos o lo regalamos, no cuando lo adquirimos o lo acumulamos? (Boecio)
  • Cuando buscamos nuestra felicidad en diamantas u otras cosas creadas, estamos diciendo que la felicidad de los seres humanos, la cima de la creación, viene de cosas menores, cosas más abajo en la escala de las cosas creadas. Eso no tiene sentido. (Boecio)
  • La excelencia de las posesiones hermosas es su propia excelencia, y su excelencia no se transmite a nosotros por poseerlas. (Boecio)
  • Mientras más poseemos, más tenemos que esforzarnos en el mantenimiento de lo que poseemos. (Boecio)
  • Con las riquezas viene el temor a los ladrones y muchas otras preocupaciones. (Boecio)
  • La prosperidad es inferior a la adversidad, porque la prosperidad engaña y adormece las mentes de los que favorece, mientras la adversidad enseña y da experiencia a los que favorece. (Boecio)
  • La adversidad te demuestra quienes son tus verdaderos amigos, en contraste con los amigos superficiales de los que prosperan. (Boecio)
  • Las riquezas no nos hacen autosuficientes. Más bien, nos hacen más dependientes de otros: necesitamos guardias, empleados, administradores, etc. (Boecio)
  • La riqueza satisface pero no quita nuestros antojos, y más bien crea en nosotros nuevos antojos que antes no teníamos. (Boecio)
  • La riqueza no nos acompaña cuando morimos. (Boecio)
  • Las riquezas naturales como la comida y protección son medios para otros fines (la supervivencia), así que son secundarias y no pueden ser la fuente de la felicidad. El dinero es aún más removido de la felicidad, porque es un medio a la riqueza natural. El dinero es un medio a otros medios a otros fines. (Tomás de Aquino)
  • Mientras más perfectamente adquirimos el bien supremo, lo amaremos aún más, y amar a otras cosas menos; pero con las posesiones, uno deja de amar y desearlas una vez que las obtiene, y uno empieza a desear otras cosas. Así que las posesiones no pueden ser el bien supremo. (Tomás de Aquino)
  • La riqueza se encuentra tanto en los malos como en los buenos, mientras el bien supremo debe ser incompatible con el mal. (Tomás de Aquino)
  • La riqueza no es autosuficiente; después de obtenerla, uno puede faltar otros bienes. (Tomás de Aquino)
  • La riqueza muchas veces lastima al que la persigue. (Tomás de Aquino)
  • La riqueza viene de una causa externa, y en gran parte de los vientos de la fortuna. (Tomás de Aquino)

Los honores y los títulos

  • El honor depende se otorga a los honrados por los que honran, pero por instinto sabemos que la felicidad es algo propio de nosotros. (Aristóteles)
  • Por lo general buscamos recibir honores por nuestra virtud, así que parece que la virtud es mejor candidato para el bien supremo que los honores. (Aristóteles)
  • La recepción de honores tiende a llamar la atención al mal en las personas malas, y las hace más contemptibles. (Boecio)
  • Las personas te pueden honrar con la boca mientras por dentro te odian. (Boecio)
  • El honor se basa en las opiniones caprichosas de las masas. (Boecio)
  • Una persona honrada por su excelencia en su propia cultura puede ser rechazada por los de otra cultura que no valoran tal excelencia. (Boecio)
  • Los honores son reconocimientos de una excelencia ya obtenida. Así que los honores no te hacen grande o excelente. (Tomás de Aquino)
  • El honor se encuentra tanto en los malos como en los buenos, mientras el bien supremo debe ser incompatible con la maldad. (Tomás de Aquino)
  • El honor no es autosuficiente; después de obtenerlo, uno puede faltar otros bienes. (Tomás de Aquino)
  • El honor muchas veces lastima al que lo persigue. (Tomás de Aquino)
  • El honor viene de una causa externa, y en gran parte de los vientos de la fortuna. (Tomás de Aquino)

La fama

  • La fama es extremadamente limitada: la tierra es un pequeño punto en el universo, y la parte habitada de la tierra es una porción pequeña, y aún dentro de esa porción, hay personas en otros países y culturas, aún en los países cercanos, que nunca escucharán de tí, por famoso que llegas a ser. (Boecio)
  • La fama es limitada por el tiempo también: "...no importa qué tan extensa la vida de tu fama, no es ni siquiera pequeña, sino es absolutamente nada en comparación con la eternidad." (Boecio)
  • La fama no nos acompaña cuando morimos. Algunos dicen que la fama es una especie de vida después de la muerte. Pero esta fama desaparece también, así que es como una segunda muerte. (Boecio)
  • Las biografías y las estatuas son recordatorios que las personas a las cuales son dedicadas ya pasaron. Son recordatorios más de su brevedad que de su grandeza. (Boecio)
  • Muchos reciben alabranzas inmerecidas, y esto demuestra qué desconfiable es la fama. (Boecio)
  • La gloria de nacerse en una familia destacada no es la gloria de uno mismo, sino la gloria de nuestros ancestros. (Boecio)
  • La fama se puede perder por nada más que un rumor falso. (Tomás de Aquino)
  • La fama se encuentra tanto en los malos como en los buenos, mientras el bien supremo debe ser incompatible con el mal. (Tomás de Aquino)
  • La fama no es autosuficiente; después de obtenerla, uno puede faltar otros bienes. (Tomás de Aquino)
  • La fama muchas veces lastima al que la persigue. (Tomás de Aquino)
  • La fama viene de una causa externa, y en gran parte de los vientos de la fortuna. (Tomás de Aquino)

El placer físico y los bienes corporales (p. ej., la salud)

  • El placer es vulgar, es algo que las masas escogen. (Aristóteles)
  • El placer esclaviza a uno, y es una vida para "los animales que pastorean." (Aristóteles)
  • Los placeres del cuerpo traen exceso, remordimiento, enfermedades horribles, y muchos otros malestares. (Boecio)
  • Buscar el placer no nos hace mejores que los animales, porque los animales solo viven para satisfacer sus deseos corporales. (Boecio)
  • Buscar el placer nos hace siervos a nuestros cuerpos "vilos y frágiles". (Boecio)
  • El placer es un "accidente" (una consecuencia secundaria) de obtener un bien. Así que no es la fuente de la felicidad misma. Cada placer viene de otro bien. (Tomás de Aquino)

El poder

  • El poder es una ilusión: el mosquito más pequeño puede matar al hombre más poderoso. (Boecio)
  • Un tirano poderoso no tiene el poder para obligar a una persona que tiene la libertad y la valentía de resistirlo. (Boecio)
  • Ninguna cantidad de poder político puede liberar a una persona esclavizada a los vicios, los hábitos y las adicciones. (Boecio)
  • El poder convierte al poderoso en infelia, no en feliz, porque los límites de su reino y su influencia están constantemente presentes al rey. Le hacen ansioso para hacer lo poco que puede para extender su reino y derrotar sus rivales. (Boecio)
  • El poder crea en los reyes un temor constante de reinos rivales y súbditos inquitos que podrían quitar su poder - hasta sus vidas - de ellos. (Boecio)
  • El poder de los poderosos depende de las mismas personas que los sirven. Así que ¿quién es más poderoso? (Boecio)
  • A veces el mismo poder que un rey posee le obliga a traicionar a sus amigos, como el en caso de Nerón, que se sintió forzado a obligar a su amigo Séneca a escoger la manera de su ejecución. (Boecio)
  • El poder puede ser usado tanto para el mal como para el bien, y el poder se encuentra tanto en las personas malas como en las personas buenas, pero el bien supremo debe ser incompatible con la maldad. (Tomás de Aquino)
  • El poder no es autosuficiente: después de obtenerlo, uno puede faltar otros bienes. (Tomás de Aquino)
  • El poder muchas veces lastima al que lo persigue. (Tomás de Aquino)
  • El poder viene de una causa externa, y en mayor parte a los vientos de la fortuna. (Tomás de Aquino)

Aristóteles, Ética nicomáquea, 1095-1096; Boecio, La consolación de la filosofía, libros II y III; Tomás de Aquino, Summa Theologiae, segunda sección, primera parte (conocida como el Tratado acerca de la Felicidad), primera pregunta.