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Se puede usar la lógica para evaluar los sermones, los ensayos, los argumentos de las personas en conversaciones, básicamente cualquier pensamiento que llega a una conclusión.


Posibilidades:

  • Evaluar la lógica de tu sermón antes de predicarlo.
  • Evaluar la lógica de los sermones que escuchas.
  • Evaluar la lógica de los artículos y libros que lees.
  • Evaluar la lógica de las conversaciones evangelísticas y las conversaciones sobre temas controversiales.
  • Evaluar un trabajo por escrito que has escrito: tesis, ensayo, artículo, etc.
  • Pensar, escribir y comunicar nuestras propias ideas
    • Cuando escribimos, podemos usar los silogismos para estructurar nuestro pensamiento. Podemos escribir nuestra conclusión, y evaluar las premisas y argumentos que usamos para llegar a esa conclusión. Si las premisas no son verídicas, o si los silogismos de nuestro argumento no se conforman a las reglas, tendremos que cambiar o fortalecer nuestro argumento.
  • Interpretar las Escrituras:
    • Es una buena estrategia interpretativa convertir el argumento de un texto a un silogismo. Al hacerlo se puede ver la lógica del texto.
    • Por ejemplo, la lógica de 1 Pedro 1.14-16 es esta:

      Los buenos hijos imitan a sus padres.
      Somos hijos de Dios.
      Luego, debemos imitar a Dios.

    • Y esta conclusión se convierte en la premisa de otro silogismo:

      Debemos imitar a Dios.
      Dios es santo.
      Luego, debemos ser santos.

Proceso

  1. Leer el argumento y buscar la conclusión a que llega. Esta conclusión es la conclusión del silogismo final, y te da el término mayor y el término menor.
  2. Convertir la conclusion a una proposición formal, con "es" o "no es" para el verbo.
    • Por ejemplo, “Los milagros no existen” quiere decir “Los milagros no son cosas que existen.”
  3. Identificar las premisas y los silogismos que el autor usa para apoyar su conclusión final. La mayoría de los artículos, sermones, discursos, etc, son series de silogismos donde la conclusión de un silogismo sirve como una premisa del siguiente silogismo. Usa el formato del silogismo para ver claramente lo que el autor quiere decir.
  4. Buscar las premisas implícitas detrás de las premisas explícitas. Si es un argumento más complejo, habrá premisas detrás de las premisas. Por un ejemplo, cada punto de un sermón puede ser una premisa que apoya la conclusión del sermón. Pero dentro de cada punto del sermón podría haber otras premisas para defender ese punto. En tal caso, el punto del sermón no sería solamente una premisa, sino también la conclusión de otro silogismo con otras premisas. El trabajo de un intérprete es empezar con la conclusión, y subir la cadena de premisas detrás de la conclusión, para ver si hay eslabones débiles en la cadena, argumentos y premisas que no apoyan la conclusión final.
  5. Checar si las premisas son verdad o no. Si alguna premisa no es verdad, el argumento cae.
  6. Usar las siete reglas del silogismo para evaluar la validez del silogismo.
  7. Estar alerto para pescar falacias formales o informales que aparecen en el argumento.
  8. Usar la lista de falacias para evaluar el argumento. Con la práctica, reconocerás las falacias en los argumento por instinto.</span>